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sábado, 14 de mayo de 2011

Izquierda Unida, ¿nueva casa común?

En el pasado, cuando surgió IU, a raíz del movimiento anti-OTAN, lo hizo precisamente para aglutinar opciones rojas, verdes y malvas, pacifistas, antimilitaristas, antisistemas, etc.

Así fue que PCE, PASOC, IR, Reforma Progresista... se coaligaban en un intento de hacer "izquierda" donde el PSOE había dejado de serlo, unido a los viejos slogans tipo 'OTAN no, bases fuera'. Formaciones verdes se añadirían a este intento de generar un espacio político integrador para el votante de izquierdas y los desencantados del PSOE.

La realidad es que no cumplió pronósticos nunca como casa integradora de la izquierda, siempre pesó demasiado el espacio (militancia y política) del PCE que se unió a los viejos vicios españoles de creernos más papistas que el Papa, portadores todos de la verdad eterna.

Reforma Progresista se diluyó, el PASOC dejó la coalición por hartazgo de hacer una política común horizontal con respeto a las minorías (en número que no en ambición e ideas), quedando un grupo, denominado ISI (Iniciativa Socialista de Izquierdas), exmiembros del PASOC hechos corriente interna en IU, y  hoy también hecho añicos por esas mismas razones aducidas.

En cuanto a los verdes de IU, pues los habrá, pero Los Verdes Europeos, y sus brazos en España, la formación Ecolo y fundación Equo, han dejado bien claro que no tiene nada que ver con IU. Incluso IC-ELV (Cataluña, Joan Herrera), marcan distancias y tras el 22-M es probable que anuncien bien relaciones con la red Equo-Ecolo, bien el desarrollo de un espacio político por desarrollar, si así ocurre, que viene a denominarse a día de hoy, como embrión, Espacio Plural.

IU no es, por tanto, lo que parecen significar sus siglas. Si consultas a la propia IU, como hice hace poco vía email y preguntas quiénes constituyen esa formación, puedes recibir esta respuesta, tan paradójica como clarificante, que yo recibí: "La constituyen IU y el PCE".

La hegemonía del PCE llevó a la rebelión de los disidentes, como Inés Sabanés, Gaspar Llamazares y Reyes Montiel en Madrid, por nombrar algunos miembros de alta estima popular en IU, y recuerdo en Andalucía a Rosa Aguilar y Concha Caballero. La primera en el PSOE y la segunda en la fundación Paralelo 36, próxima a Espacio Plural. Sabanés y Montiel, de una corriente más bien en el ostracismo, concebida como IU Abierta, donde también se acomodó el propio Llamazares, pasaron a dejar IU completamente. Reyes Montiel es hoy miembro destacado de la Red Equo.

Dentro de la propia IU no es esa pretendida comunión política todo lo que reluce. Miembros presentados como insignias de la "coalición", como Llamazares o Gordillo han manifestado serias diferencias o disensiones. El primero últimamente, por ejemplificar, ha denunciado la inclusión del imputado Torrijos en las listas municipales de Sevilla, vulnerando el propio código ético de la formación izquierdista. El segundo es más que famoso por sus desplantes, así como por su famosa declaración donde con ironía denunciaba que el PSOE había abandonado la socialdemocracia, ideología que sostenía el PCE ahora (sic).

Yo, que fui miembro del PASOC, y por tanto testigo en primera fila de algunos de estos acontecimientos, no traigo esto aquí para solicitar que no se vote a IU, o desanimar a sus votantes para este 22-M. Lo hago, porque me he cansado de oir y leer cómo muchos, ante la derechización del PSOE y el malestar ciudadano con el estado de la política institucional, pretenden hacer creer que "toda" la posible izquierda, de manera pragmática cuando menos, debe verse en IU y que tal malestar debe ser canalizado, como solución cuasi exclusiva mediante el voto a IU, formación que sustentaría en su seno la salida hacia otro estado de cosas que acabaría con todo lo que está tras este inmenso malestar que se observa hoy en la ciudadanía española con relación a la clase política y a la ausencia real de una democracia participativa.

Que cada cual vote según le dicte su conciencia, pero cuidado con las "casas comunes" (¿les suena?). La uniformidad política y electoral nos ha matado ya, nos mata y no dejaría nunca de matarnos, si es que hacia una democracia real queremos caminar, sin caudillos, ni en forma de individuos, ni en forma de organizaciones partidistas.