Originado en cada presente, poder sostenerse en algún ayer originante.
Crear cada día como un todo sin perder la vista de Okalakom, el Norte.

lunes, 23 de mayo de 2011

Desde la desesperanza

A estas horas de la mañana ya sabemos que el PSOE ha sido castigado (un millón y medio menos de votantes), que el PP ha arrasado con sus 400.000 votos de más, y que eso significa, y así ha sido, que ha habido mucho voto blanco o nulo, además de abstención. También que IU ha ascendido muy discretamente, perdiendo eso sí su emblema, Córdoba, y que irrumpe desigualmente según donde, pero lo hace, UPyD en la escena autonómica y municipal.

Para mí, nada es sorpresa, tampoco decepción como votante. Yo no me sentí inclinado a dar mi voto a ninguna de esas formaciones, y así fue. De hecho, la formación republicana, laicista y prodemocracia participativa del pueblo donde voto, pueblo grande, sólo consiguió 378 votos, cifra muy ridícula comparada con el resto de fuerzas (populares, socialistas, comunistas, upeydistas y andalucistas).


Dado que para mí carecían de interés cualesquiera de esas formaciones en estas elecciones, en mi caso, estrictamente locales, no haré valoración política alguna. Ya hay mucha y mejor analizada que leer. Me repetiría seguro.

Pero quiero dejar, por eso escribo, nota de mi sentimiento actual: desesperanza. Los resultados habidos estaban en lo más probable, pero no puedo aceptar en mi intelecto, en mi ética, en mi civismo, lo acontecido en Valencia. Camps, también Barberá, revalidan y además aplastan a sus adversarios políticos. La trama corrupta de la Gürtel no les ha pasado ninguna factura, al revés han sido eximidos y encumbrados por los ciudadanos. A ellos y al PP valenciano. No lo acepto, no lo respeto, y me indigna a más no poder. También me duele, porque es parte de mi ser, lo ocurrido en Córdoba. La UCOR del corrupto Sandokan (caso Malaya) entra como segunda fuerza política en una ciudad que hasta ayer, y seguirá, grita a los cuatros vientos que quiere ser capital de la culturalidad europea. Pues menuda carta de presentación o credencial ciudadana.

Y más. Aguirre, el brazo exterminador del sistema público en Madrid arrasa, Cascos (mi adjetivación es demasiado fea para ponerla aquí) es aupado a los altares políticos asturianos, y el PP balear, tras el tremendo saqueo de arcas llevado a cabo en las ínsulas baleares en su anterior andadura de gobierno, vuelve entre vítores y aplausos. Para colmo, dos ayuntamientos catalanes son ganados basándose explícita y descaradamente en la xenofobia.

En fin, no me extiendo más, supongo que se entiende el por qué de mi desesperanza. Pero bueno, vivir es continuar, y hay terrenos donde quiero estar y seguiré estando: republicanismo, laicismo, promoción de la democracia participativa y de lo público frente al interés privado, denuncia de la corrupción, cambio constitucional, entre otros.

Pero hoy algo me vuelve a sonar a duelo y canto, como lo hacía ayer una buena amiga mía: España, camisa azul de mi deseperanza...