El nihilismo es liberador. Nada trascendente, solo inmanencia. No hay un sentido, un propósito, una verdad vital que perseguir en la vida. La reducción de la vida a un accidente absurdo, a un tránsito sin sentido, permite vivir según tu intuición, tus sentidos, tu razón sin necesariamente tener que apegarte a ninguna moral o credo ajenos que intentan calmar la angustia de que no hay nada que posea intrínsecamente el atributo de esencial o absoluto. Eres nihilista cuando esa ausencia no te provoca angustia, sino que te procura paz.

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