1. Los "alumnos especiales": Siempre habrá un sordo al que hablar directamente, o un ciego al que acercar a ti. Si, aunque muy improbablemente, alguno de los dos te faltara, no desesperes. Seguro que no te habrá de fallar un marroquí o similar al que habrás de considerar como inmigrante analfabeto o descerebrado.
2. Busca licenciados, diplomados, graduados universitarios o matriculados ya con otro título profesional. Si van bien, aprueban o sobresalen (esto último sobre todo), jódelos sin piedad: mándales trabajos forzados, perdón, "actividades de ampliación", o condénalos a "tutorizar" a alguno de los "alumnos especiales".
3. No dejes de motivar al mayor de edad, pues no sabe lo que hace ni para qué se ha matriculado. Pobres perdidos en su ignorancia, ¡ilumínalos!
4. ¿No sabes mucho de la asignatura? Tranquilo, si amas a Vygotsky con todo tu corazón y toda tu alma, se obrará el milagro: ¡los alumnos aprenden solos! Basta un pequeño empujoncito. No seas incrédulo, sino creyente: la verdad científica está ahí fuera, distinta en cada uno.
5. Multiplica la enseñanza de valores y otras transversales y, sólo si aún queda algo de temporalización en tu programa, alguna cuestión curricular. No te preocupes, no te lamentes, es frecuente tener que entrar alguna vez en el sinsentido de trabajar el currículo profesional.
6. Levanta pósters y murales (de muro, por cierto) entre el alumnado y tú, impidendo así explicarles algo, tendencia pecaminosa de la antigua escuela imperdonable hoy.
7. Incita explícitamente y sin escrúpulos docentes (no te cortes un pelo) a la violencia en el aula mediante la infalible arma de la coevaluación en los agrupamientos.
8.No uses ni consientas, contente si asoman, o implora el perdón del Gran Didacta si caes en el error, términos o acciones como "dar clase" o "explicar la lección".
9. Por último, nuca olvides nuestra misión casi única y principal:
Llevar a los alumnos al campo de concentración del aprendizaje significativo de Auschwitz, perdón Ausubel, donde hallarán escrito a la entrada: "El constructivismo os hará libres". Ignorantes al fin, pero libres de poner codos y empollar, crueldad insostenible.
10. Estos mandamientos se encierran en dos: Programa como si los alumnos carecieran de sentidos para atender, cerebro capaz de asimilar explicación alguna, o memoria que estimular y, semejante al anterior, piensa siempre que lo complementario es lo esencial.

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