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domingo, 28 de marzo de 2010

Libertad, Igualdad y Propiedad: Capitalismo versus Republicanismo Ilustrado*



No tiene la polis peor enemigo que el tirano bajo quien no puede haber leyes comunes, sino que gobierna teniendo en sus manos la ley, no gobernando equitativamente.

Eurípides, Las suplicantes, 429-430


El primero que, habiendo cercado un terreno, se le ocurrió decir: esto es mío, y encontró gentes lo bastante simples para creerlo, ése fue el verdadero fundador de la sociedad civil. ¡Cuántos crímenes,guerras,asesinatos, cuántas miserias y horrores no habría evitado al género humano aquel que, arrancando las estacas o allanando el cerco, hubiese gritado a sus semejantes:“guardaos de escuchar a este impostor, estáis perdidos si olvidáis que los frutos son de todos y la tierra no es de nadie!
JJ Rousseau, Discurso sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres



[...]“La propiedad privada (continúa Marx) fruto del trabajo propio y basada, por así decirlo, en la compenetración del obrero individual e independiente con sus condiciones de trabajo, es desplazada por la propiedad privada capitalista, basada en la explotación del trabajo ajeno, formalmente libre”. Por consiguiente, el capital consiste en una violencia terrorista que expropia a la población de sus condiciones de existencia, y donde la servidumbre proporciona el acceso a los medios de producción, y a través suyo a los medios de vida.

Pero a continuación Marx añade: “Mas lo que al principio solo era el punto de arranque se produce siempre de nuevo y se perpetua como resultado de la producción capitalista”. “El proceso capitalista de producción reproduce en virtud de su propio desarrollo, la disociación entre fuerza de trabajo y condiciones de trabajo. […] Reproduce y perpetúa las condiciones de explotación del obrero, es decir, las condiciones no-comunes y opuestas que hacen posible la explotación de las masas. Obliga constantemente al obrero a vender su fuerza de trabajo para poder vivir, y hace que el capitalista pueda comprarla constantemente para enriquecerse. Ya que no es la causalidad la que enfrenta en el mercado al capitalista y al obrero en calidad de comprador y vendedor”[...] Ya que “la naturaleza no produce por una parte poseedores de dinero o de mercancías y por otra personas que simplemente poseen sus propias fuerzas de trabajo. Esta relación en modo alguno pertenece al ámbito de la historia natural; ni tampoco es una relación social común a todos los períodos históricos. Es en sí misma, ostensiblemente, el resultado de un desarrollo histórico precedente [...] pero que tienen como resultado final la expropiación y la privación de las masas.”

No es la causalidad, por tanto, sino un movimiento violento, el que funda la relación capitalista, y el que consigue enfrentar, a través de la instauración de unas condiciones no-comunes, a estos dos términos o polos: el capital y el trabajo [...]

[...] Luego, lo que tenemos con el capitalismo son unas condiciones no comunes, en las que por principio “cualquier otro” o, lo que es lo mismo, cualquiera no puede hacer lo mismo, esto es, con el capitalismo no están dadas unas condiciones comunes y universales mediante las cuales uno tenga las posibilidades que cualquier otro. Siendo, por consiguiente, el capital unas condiciones que se encuentran en abierta oposición con el proyecto universal e integrador de la Ilustración**.

Un Proyecto Ilustrado que pretendía construir o enderezar la sociedad en base a unos principios comunes y universales de libertad, igualdad y propiedad; pero que se ha encontrado con la oposición y resistencia encubierta del capitalismo, que es un sistema económico y social que dice sí a la libertad, igualdad y a la propiedad pero única y exclusivamente del capital, es decir, de aquellos que de una u otra manera son propietarios de los medios de producción y por lo mismo, indirecta o directamente se apropian del trabajo ajeno; precisamente por su condición de poseedores de los medios de producción y de los bienes de subsistencia.

Una posesión, la del capital, que se funda precisamente en la desposesión de la mayoría. Este es el carácter precisamente anti-universal y opuesto del capitalismo y, por ello, su antagonismo con la Ilustración que propugnaba unas condiciones universales y comunes en las que cada uno fuera libre, igual y propietario [...]

[...] Con todo esto quedaría, según creemos, desmentido de forma tajante que la sociedad capitalista sea, por así decirlo, la encarnación de los principios de “igualdad, libertad y propiedad”. La sociedad moderna se encuentra, más bien, fundada en una relación, la capitalista, que como hemos visto, se encuentra en fragante contradicción con aquellos principios de igualdad, libertad y propiedad tomados en su sentido universal, cosmopolita y ciudadano.

A pesar de todo la sociedad capitalista sí pone en juego unos principios de igualdad, libertad y propiedad, que son la igualdad, libertad y propiedad de unos pocos, de la clase capitalista o del capital, y que no habrá que confundir con la libertad, igualdad y propiedad universal o ciudadana.

Es preciso distinguir, como hemos hecho, cuidadosamente dos clases diferentes de propiedad privada: la propiedad basada en el trabajo personal, y otra que, en cambio, se basa en la explotación del trabajo ajeno:

“Esta última no sólo es la antítesis de la primera, sino que solo puede crecer sobre su tumba” (Marx).

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*Extractado del texto:

Kant y Marx: la moral, el derecho y la ley fundamental de la sociedad moderna.
La lucha revolucionaria como condición de posibilidad de la moralidad.
Jesús García de las Bayonas Delgado

** Los resaltados en negrita del texto son míos.