Fue en aquella época que un día sonó en el hilo musical una canción que llamó mi atención inicialmente para, seguidamente cautivar mis oidos, y posteriormente mi deseo, poniendo en marcha cualquier movimiento que me permitiera saber de quién era esa canción, cuyo estribillo, baby we were born to run, se me había grabado. Y ahí entra en juego un amigo, aún hoy tal, que me puso en la pista: canción, Born to Run; cantautor, Bruce Springsteen. Ahí empezó un idilio musical de alto grado que dura hasta hoy.
No es hoy, tampoco aquellos años adolescentes, lo que me mueve a escribir ahora. Es anoche... la noche que vino El Boss (sobrenombre artístico de B.S., algo así com "El Jefe") a regalarnos su primer, seguramente único, concierto en Sevilla. No pretendo hacer una crónica periodística o crítica musical del concierto, repito que escribo porque me siento movido a ello.
Working on a Dream, nombre de su último album y de la gira o tour que hasta aquí le ha traído, es para mí el significado subjetivo y oculto que se reveló anoche en el estadio olímpico de esta ciudad. Porque un sueño cumplido es poder haber visto actuar, y digo actuar que no es sólo cantar, sino toda la puesta en escena (combinación de canciones, movimientos, luces, improvisaciones en diálogo continuo con el público, gestos, palabras...) que vivimos durante tres horas de rock sin solución de continuidad, mis hijos, mi mujer y yo, absolutamente absortos y, a partir de cierto instante, ya completamente entregados en forma de canto de estribillos, bailes, risas, saltos, gritos, etc., hasta el final. Bueno, además, mi hija, haciendo lo que bien pudo, fue artífice del reportaje gráfico familiar del evento. Ver al Boss con ellos tres, un motivo que incrementa, y con creces, la inmensa satisfacción del sueño cumplido anoche.
Sueño, porque pude escuchar en directo al propio Bruce y a la E Street Band, la que habitualmente le ha acompañado en muchos conciertos durante años, tocar no sólo temas de actualidad, como los del album que da título a la gira y ya nombrado, sino tantos y más temas ya clásicos que habré oido miles de veces, y visionado en DVD o en cortes de vídeo de conciertos otros cientos de veces más, donde siempre imaginaba estar.
Y la traca final. Se explayó, a modo de final festivo, haciendo malabarismos, vueltas y revueltas, cambios de instrumentos y registros a Mrs. McGrath (2006), a modo de un irish o celtic session donde vibramos a tope encaminándonos a un final donde tocó, entroncando al grito de "one, two, three, four" uno tras otro, muchos de los temas clásicos ya apuntados de las décadas de los setenta y ochenta, varios de ellos a petición popular.
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Nota: Imágenes cortesía de mi hija (pinchad para ampliarlas), con cámara de aficionada. Así como este vídeo, corte del tema Working on a Dream.
Gracias Marina.

