Originado en cada presente, poder sostenerse en algún ayer originante.
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sábado, 11 de julio de 2009

El año que murieron ellos

El año que murieron Antonio Vega y Michael Jackson, fue de nuevo un buen año para los hombres grises (1). Una vida disoluta, alejada de cualquier moral respetable y unos cuerpos diseñados cual cóctel de drogas, terminaban, cómo no, poniendo fin a unas vidas aún jóvenes, clamaba el gris de esos hombres como todo epitafio. De nuevo quedaba comprendido y predicado que quien pretenda moverse fuera de la escala vital de grises, ya sabe a qué se expone: el camino, recto, que de las curvas, y peor si mal tomadas, uno se puede salir.

Fue el mismo año que no murieron muchos hombres grises, al menos no tantos como hubiera sido deseable, y sus dioses, sus religiones, sus domésticas prensas, sus educadas y férreas lindes, su cortés hipocresía y su ausencia del concepto de respeto y, menos aún de tolerancia, sufrieron una notable cotización al alza en sus comunidades grises, de suerte que si alguien deseaba pincelar algún mínimo y distinto color en su vida, tenían cuando menos un más que probable destino que enfrentarle, el de dos célebres tipos muertos por negarse a ser grises.

El año que murieron Antonio Vega y Michael Jackson, ese mismo año que no murieron tantos hombres grises como hubiera sido deseable, parecía que menguaba el natural espectro de colores en el que habita el hombre natural. Pero al oir canturrear bajo la ventana de mi hotel a un quinceañero, con aire desenfadado, eso de "you know I'm bad, I'm bad...", mientras nacía un henchido arco iris en el momento en que escampaba, salté a sonreir agradeciendo el sonoro y decorado guiño que me brindaba la vida, oyendo en mi interior aquello de "despierta ya, mira qué luz..."

El año que murieron ellos, nacían seguro nuevas vidas de colores que los hombres grises no llegarían jamás a secuestrar para su cenizo mundo.


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(1) Los "hombres grises" es la forma de describir por Michael Ende, en su novela de fantasía "Momo" (1973), a aquellos que secuestrando el tiempo (la vida) de los demás, pretenden crear una sociedad monótona y estéril en su propio provecho.
Para más información:
Momo en wikipedia