Nacido en Atenas en el año
Convencido de que la verdad se encuentra en el interior de cada hombre, se había propuesto la tarea de ayudar a sus interlocutores a "darla a luz". Por eso decía que su oficio se parecía al de su madre: mientras ella ayudaba a las mujeres a parir niños, él ayudaba a los hombres a parir verdades.
Para eso se valía de la ironía, método por el que hacía tomar conciencia a su interlocutor de que en verdad no sabía tanto como creía, haciéndole ver que su pretendido saber no era más que opiniones populares. Una vez que la persona criticaba o ponía en tela de juicio “su saber”, reconocía su ignorancia o error y, mediante la conversación, basada en el planteamiento de interrogantes, lo guiaba hacia
La verdad, ¿qué verdad?... Todo hombre puede llegar a la verdad pues, además de opiniones, el hombre es capaz de dar a luz conceptos. Los "conceptos universales" no son para unos de un modo y para otros de otro, no dependen de la subjetividad de quien los conoce, su contenido es siempre igual, no son inventados sino encontrados en la realidad a través de la experiencia: “Sólo el conocimiento que llega desde dentro es el verdadero conocimiento”.
Así, quien logra saber, quien llega a entender, obra bien, pues “nadie peca voluntariamente”. Es que no puede haber recta praxis en la ignorancia del sí mismo.
“Si alguien busca la salud, pregúntale si está dispuesto a evitar en el futuro las causas de la enfermedad; en caso contrario, abstente de ayudarle.”