Originado en cada presente, poder sostenerse en algún ayer originante.
Crear cada día como un todo sin perder la vista de Okalakom, el Norte.

martes, 23 de diciembre de 2008

La Mayéutica de Sócrates


Nacido en Atenas en el año 470 a.C., de padre escultor y madre partera (mayeuta), Sócrates dedicó su vida a filosofar, dialogando con la gente en lugares públicos.


Convencido de que la verdad se encuentra en el interior de cada hombre, se había propuesto la tarea de ayudar a sus interlocutores a "darla a luz". Por eso decía que su oficio se parecía al de su madre: mientras ella ayudaba a las mujeres a parir niños, él ayudaba a los hombres a parir verdades.


Para eso se valía de la ironía, método por el que hacía tomar conciencia a su interlocutor de que en verdad no sabía tanto como creía, haciéndole ver que su pretendido saber no era más que opiniones populares. Una vez que la persona criticaba o ponía en tela de juicio “su saber”, reconocía su ignorancia o error y, mediante la conversación, basada en el planteamiento de interrogantes, lo guiaba hacia la verdad. La ironía y el diálogo eran así las dos partes de su método, la MAYÉUTICA.


La verdad, ¿qué verdad?... Todo hombre puede llegar a la verdad pues, además de opiniones, el hombre es capaz de dar a luz conceptos. Los "conceptos universales" no son para unos de un modo y para otros de otro, no dependen de la subjetividad de quien los conoce, su contenido es siempre igual, no son inventados sino encontrados en la realidad a través de la experiencia: “Sólo el conocimiento que llega desde dentro es el verdadero conocimiento”.


Así, quien logra saber, quien llega a entender, obra bien, pues “nadie peca voluntariamente”. Es que no puede haber recta praxis en la ignorancia del sí mismo.


Como médico y docente, cierro esta breve aproximación a la mayéutica, haciendo justicia a Sócrates en el terreno de la Educación para la Salud, pilar de una correcta atención (buena praxis) de cualquier médico que por tal se desee tener:


“Si alguien busca la salud, pregúntale si está dispuesto a evitar en el futuro las causas de la enfermedad; en caso contrario, abstente de ayudarle.”