martes 3 de enero de 2012

Old and Wise

Algún día comprenderás,
porque hoy no te lo puedo explicar
ni seguramente me puedes entender,
que lo que tú crees o admiras como
genialidad o especial sensibilidad en mí,
no es más que ser más sabio que tú
simplemente porque soy más viejo y
dejé atrás pasos que tú aún no has dado.

Habitamos tiempos distintos
de una misma historia y
así debemos permanecer,
aunque eso no impida que nos encontremos...
Pero sin confundirnos.

lunes 2 de enero de 2012

Adivinación y destino


Hace unos días me comentaba una amiga que en un consultorio de brujería de su ciudad, la demanda era tal que había ya lista de espera de unos 2 o 3 meses.

Se entiende que estos tiempos llamados de crisis por la cuestión económica y laboral, puedan estar detrás de tan significativa demanda, cuyo ejemplo anterior sólo es uno que es fácil corroborar con otros a poco que te intereses un poco por estos temas de brujos, adivinos, futurólogos o como quiera llamárseles.


Pero no es mi propósito tratar aquí sobre las causas o la estadística de tal fenómeno social. Es una reflexión sobre la significación de la vida humana que inexorablemente se desprende de ello, lo que me ha llevado a escribir estas líneas. Veamos.


Dentro de la más pura lógica, el atribuir que tu futuro o devenir de tu vida (amor, trabajo, salud, dinero, bienestar o malestar en general) es cognoscible por otro y te puede ser revelado como algo ya consumado de antemano, inmediatamente nos aboca a la negación de algo absolutamente obvio desde un punto de vista empírico: la vida, toda vida, está regida por un principio de incertidumbre y en todo aquello que emprendemos o decidimos u optamos está siempre presente el principio de probabilidad. Negar o querer mágicamente negar o soslayar incertidumbre y probabilidad a nuestro acontecer o destino es directamente negar la esencia del vivir. Tú puedes desear pasar por encima de tales principios, entregándote a un futuro escrito y revelado por otro capaz de leértelo, pero eso no los invalida, como no va a conseguir que evadas cuestiones que pueden estar en la base de ese deseo: intolerancia a la frustración o el dolor, soportar el presente trasladándote a "futuros", abdicar de la responsabilidad de tomar decisiones o ejecutar opciones...


Otra cuestión que surge inmediatamente de la aceptación de futuros escritos y revelables por otros, es que se está afirmando que el porvenir está predestinado. La predestinación, que también es contraria a los principios de incertidumbre y probabilidad, vulnera, por significarse como contraria, la autonomía del individuo: Carece de sentido el libre albedrío, la propia voluntad o todo esfuerzo encaminado a la capacidad de saber y actuar por mí mismo en pos de ir trazando mi camino, tejiendo mi ser. Estéril será poseer libertad, voluntad y cualquier capacidad propia de elaboración vital si estoy predestinado.

Así, y concluyendo, cuando me entrego a la lectura o revelación de mi futuro, sea consciente o no, me hallo:
- Negando que exista incertidumbre o probabilidad en el desarrollo de mi vida.
- Esterilizando mi ser de su libertad, voluntad propia y capacidad de elaborar (decidir, optar...).
Ambas conclusiones exponen la mentira y el absurdo del fenómeno de la adivinación de nuestros destinos, pues sólo incurrimos, si a ello nos entregamos, en sustituir deseo por realidad. Pero, como siempre, la realidad se impone. Y no hay realidad ontológica sin incertidumbre, probabilidad, libertad, voluntad y capacidad decisoria.



Eso sí. Puedes abdicar y tirar a la basura tu libre albedrío, tu voluntad autónoma o tu capacidad y esfuerzo responsable, pero has de saber que quien va a la basura eres tú mismo pues, lo quieras o no, sin eso no eres nada. Puede ser que uno decida ir a que le lean su predestino, pero ha de saber que en ese mismo momento está apostando por el suicidio existencial.

sábado 31 de diciembre de 2011

Autoayuda versus Filosofía


 31/12/2011 
"La autoayuda es la negación de la filosofía"

La reconsideración del papel que juegan las emociones está cambiando las ideas con las que nos manejamos. Así, una persona moral no es (o no es sólo) alguien que adopta una postura fruto de la utilización de criterios racionales sino, asegura la filósofa Victoria Camps, “alguien que reacciona afectivamente ante las inmoralidades y la vulneración de las reglas básicas, alguien que siente indignación, vergüenza o rabia ante las grandes injusticias o ante las prácticas inhumanas”. No hablamos, pues, de un mero asunto intelectual que ha de ser sometido al análisis racional, sino de algo que en primer lugar ha de ser sentido.
Lo cual supone una inversión notable respecto de las creencias recientes, que colocaban toda expresión de los sentimientos bajo la supremacía de la razón. Como señala Camps, autora de El gobierno de las emociones (Herder), “la importancia de éstas se ha reactivado, posiblemente por influencia de la psicología, lo que nos ha llevado a plantearnos si el pensamiento de la Ilustración no las ha despreciado sin motivo”.
Los aportes de las neurociencias, “que señalan lo difícil que es separar lo racional de lo emocional”, también han contribuido a que los sentimientos cobren una nueva relevancia que se ha dejado sentir en muchos terrenos. Entre ellos, el de la educación, donde se es consciente de que “un mensaje estrictamente racional funciona mal, ya que también hay que educar el sentimiento. No se trata de eliminar el miedo o el enfado o la indignación, ni de potenciar las emociones hasta el punto de que disparen, sino de reconducirlas y gobernarlas. Y para ello no las podemos negar: sin sentimientos no actuamos. Que te adhieras a algo en muchas ocasiones no sólo tiene que ver con que sea algo bueno, sino con que se disfruta haciendo el bien, y eso es algo que se ha subrayado poco”.
La izquierda, la ideología y los sentimientos
Otro terreno en el que las emociones han cobrado particular relevancia es en el discurso político, que ha retomado algunas tendencias de la retórica clásica para que sus expresiones toquen los sentimientos de quien las escucha. Para Camps, esta tendencia se ha dado sobre todo en la izquierda, ya que su mensaje “es más difícil que cale en la opinión pública. Al plantear cuestiones ideológicas ha de convencer a su público con conceptos como justicia redistributiva o justicia social, y eso no engancha, por lo que se ve forzado a utilizar un tipo de narración que apele más al sentimiento”.
Sin embargo, y con todo lo positivo que tiene la recuperación de las emociones, no podemos caer en el error de movernos hacia el otro lado del péndulo y olvidarnos de la razón.  También hay aspectos perjudiciales en este uso de los sentimientos, señala Camps. “Como no soy capaz de inculcar lo que quiero explicándolo a través de las ideas, intento conseguirlo a través de las emociones. Y eso tiene un problema, el de hacer excesivas concesiones a lo fácil, cediendo a la tentación de explicar las cosas a través de lo puramente emocional.  Ocurre a menudo en el entorno audiovisual. Y es peligroso porque se puede caer en la manipulación”.
Esa tentación también ha hecho efecto en el ámbito del pensamiento. Gran parte de la producción ensayística actual se ha convertido en libros de autoayuda, lo cual es absolutamente perjudicial. Según Camps, esa tendencia responde a algo “contra lo que se debe luchar. La autoayuda es la negación de la filosofía, porque la primera quiere dar respuestas claras y fáciles a problemas complejos, mientras que la filosofía tiene como misión introducir dudas en los problemas. No pretende dar fórmulas que nos digan lo que hay que hacer, y que reduzcan todo a una serie de ideas simplistas sobre cómo ser feliz, cómo hablar en público o cómo manejar las depresiones, sino que pretende ir más allá y entender lo que ocurre en toda su extensión·.
Hay demasiados expertos
Para Camps, esta vertiente terapéutica que está de moda en el pensamiento contemporáneo tiene objetivos reduccionistas. “Está bien que uno trate de sentirse bien consigo mismo y que esté adecuadamente integrado en el mundo en el que vive, pero no se puede pensar sólo en eso. Hay cuestiones que no se arreglan con el coaching, ni tampoco buscando gente que te diga lo que tienes que hacer. De hecho, ese es uno de los principales problemas de nuestra sociedad, ya que hay expertos para todo y al final el individuo acaba desentendiéndose de aquello que le compete y dejándolo en manos de otros”.
Es en ese terreno donde la filosofía puede jugar un papel importante, señala Camps, ya que además de ayudar a que nos conozcamos mejor, nos permitirá “analizar los conceptos y profundizar en ellos de una forma que no lo hace ninguna de las otras ciencias. Nos da una visión más compleja y amplia de las cosas y de nosotros mismos.  Por ejemplo, si uno quiere analizar cuestiones de ética médica, tiene que contar con la filosofía, “en tanto su presencia nos permitirá ir más allá de la ciencia, del derecho y de la sociología, añadiendo un plus de complejidad en el análisis y permitiéndonos ver las cosas con una intensidad mayor”.
Sin embargo, esa tendencia a hacer las cosas más rigurosas y complejas se ha llevado al extremo por los mismos que han optado por dedicarse a una carrera puramente académica, y por tanto a producir investigaciones teóricas dirigidas a ese ámbito. Pero, por otra parte, tampoco hay presencia del ensayo entre la producción editorial destinada a un público más amplio. Camps cree, no obstante, que ·existe un espacio para este tipo de discurso y de lenguaje que sólo aparece en los libros y que se dirige a la mayoría de la sociedad. El ensayo es difícil de publicar, pero es el único espacio que le queda a la filosofía”.

martes 1 de noviembre de 2011

El sentido de la vida


En la adolescencia (debutando), estás seguro de que la vida es algo con sentido y crees haber dado con ello en cada aventura que emprendes.


Ya inmerso en la vida como protagonista (madurando), pero aún joven y poco experimentado, sueles preguntarte por cuál será el propósito de la vida  como sentido existencial y aún de modo general o reproducible.


Será más adelante (madurez) cuando descubres que no hay sentido ni propósito en ninguna existencia de manera universal o generalizable a individuos o generaciones. Es entonces que vida es sólo, y no es poco, cuando tú eres y te sientes vivo.

viernes 7 de octubre de 2011

La estéril espera


Tan acostumbrada a perder luchando, llegó a creer que ganar era algo que sólo puede conseguirse con la espera o la inmediatez, como una inercia carente de esfuerzo o empeño que lo alcance. Y se sentó a esperar.


No tardó en levantarse. Ganaría o perdería otra vez, pero sería su hazaña siempre, ésta y cualquier otra vez. Una nueva lucha que contarse mejor que un asiento de incertidumbre sobre qué sí y qué no dejó de pasar aquella vez.

martes 4 de octubre de 2011

El sueño de los círculos

No me encontraba bien. Estaba en su consulta cuando el médico se levantó y me indicó que lo siguiera justo hasta un pasillo un poco más allá, cercano a la salida a la calle. Mira, me dijo, debes intentar hacer una fila de círculos aquí, a la izquierda y luego otra paralela e igual a la derecha. Me avisas cuando acabes.


Inicié la fila de la izquierda con círculos que trazaba con los pies, porque así debía ser y al acabar el pasillo, ya cercano a la calle, anduve de nuevo al comienzo para empezar los círculos de la paralela fila. Nada más comenzar la fila a la derecha de la anterior me percaté de una evidencia inesperada: imposible copiar pues nada más situarme, una puerta deslizante seguía mis movimientos separándome del  lado izquierdo del pasillo.


Transitaba haciendo mis círculos, uno tras otro a lo largo del pasillo cuando, cercano a la vecindad con la calle acerté a oír unos apresurados pasos de mujer que se acercaban con intención a mi juicio de entrar justo por donde yo me hallaba, como en un abordaje según sentí. Así que, como presionado, finalicé deprisa y corriendo, percatándome del funesto resultado de mi obra encomendada.


Al poco se acercó mi médico quien, tras observar detenidamente mis movimientos circulares de ambos lados de esa deslizante puerta, sentenció que por algún motivo me había claramente precipitado y mi nueva construcción no era fiel a mi capacidad. Me tomó de la mano con un ven conmigo. Me hizo subir unas escaleras y alcanzamos una habitación, bien alejada de la calle según pude fijarme, donde entramos. Aquí podrás hacer tu ejercicio con calma, sin perturbación alguna exterior. Tómate tu tiempo, no tengas prisa y luego me llamas. Verás que ahora sí. 


Cerró la puerta suavemente tras salir y me dispuse a empezar de nuevo.

lunes 19 de septiembre de 2011

Love story

No sabía cómo decirle que quererla lo que se dice quererla, pues que no era el caso. Me apreté los machos y entré con un "lo siento".
Entonces ella me contestó: "¿Sabes? Leí en una ocasión que amar significa no tener que decir nunca lo siento". 
Cojonudo. Le dije de inmediato "pues eso, que lo siento, lo siento y mucho". Solucionado. 
No hay nada como una mujer que lee.

domingo 18 de septiembre de 2011

El arte de vivir

Hopper - Morning Sun
Mezcla a partes iguales sentido común y sentido del humor. 
Obvia la rigidez moral y la dramatización. 
Déjate de cuentos y recuerda que las películas son para verlas, no para vivirlas. 
Por último, nunca olvides que el pasado pertenece a otro y el futuro es un tiempo sin nombre.